miércoles, 11 de abril de 2018

Kazuyuki Manabe

Imagen encontrada en google, proviene de la web ofical del equipo Matrix Powertag


Ya hemos hecho entradas parecidas a esta en otras ocasiones. Y es que da mucho juego. La categoría continental de la UCI incluye 176 equipos de muchos países, con presupuestos, aspiraciones y estructuras muy diversas. Hace un año, la recomendable web zikloland.com, en un artículo que titulaban "La difícil vida en los equipos continentales", ya explicaba las dificultades que se pasaban en una categoría donde los sueldos mínimos variaban mucho de un equipo a otro, las ventajas en el calendario no eran tan visibles y la UCI mantenía oficialmente el amauterismo entre los contratados por esos equipos. 

Nosotros, generalmente, nos hemos fijado en cosas más baladíes: la procedencia, la edad, los parentescos. Y, en esta ocasión, vamos a hacer lo mismo. En Diciembre del año pasado, algunos periódicos deportivos estatales se hacían eco de la vida de Riccardo Ricco, el defenestrado corredor italiano que dilapidó su carrera por el dopaje. Subrayaban que ahora se dedicaba a los helados en Tenerife y que pensaba en volver al ciclismo cuando terminara su sanción y aún teniendo ya sobre 40 años. 

No recuerdo qué explicaciones o propósitos se dieron cuando la UCI inauguró la categoría continental, pero sospecho que se entendía como un paso intermedio entre el amateurismo y el campo profesional; una categoría inundada de jóvenes promesas que encontraban la oportunidad de despuntar en algunas carreras profesionales para acelerar su desarrollo. Precisamente ese sustantivo, el de desarrollo, se utilizaba y se utiliza para algunos equipos World Tour que organizaban equipos en esta categoría o alcanzaban acuerdos con otros, para mantener una línea de trabajo con jóvenes corredores. Aún hay algunos, pero menos que antes. Y aunque, si se hiciera un estudio estadístico completo, creo que la tendencia sería, aún, la de encontrar corredores jóvenes en esta categoría, aspirantes a crecer y ocupar las jubilaciones en categorías mayores, también es cierto que Riccardo Riccó, si volviera y firmara por alguno de los equipos continentales de ese año, no desentonaría o no sería, probablemente, el más veterano de todos. 

Echándole un rápido vistazo a los equipos en categoría continental (tal y como están publicados en la web de la UCI) sorprende encontrarse a corredores que hace cinco o seis años hacían entre los diez primeros en el Tour (Janez Brajkovic) o entre los quince primeros (Chris Sorensen), ganaban la Vuelta a Colonia o la Settimana Coppi e Bartali (Jan Barta), acababan sextos en el mundial en ruta (Romain Feillu) o eran campeones de su país en ruta (Yuri Trofimov) y en contrarreloj (Artem Ovechkin). Supongo que el tiempo (u otras circunstancias) no pasa en balde. 

Pero, como comentábamos antes, lo que sorprende es también la cantidad de veteranos incapaces de ponerle fin a su carrera que continúan dilatándola en esta categoría. Por supuesto, el más visible sigue siendo Davide Rebellin, quien, nacido en 1971, por lo tanto, bien superados los cuarenta, sigue corriendo en el equipo continental Sovac Natura4ever argelino. Además, hasta hace bien poco, seguía ganando. No es, sin embargo, el más veterano. Ese honor lo sigue disfrutando el neerlandés Lex Nederlof, del que ya hablamos largo y tendido en este blog, quien, a sus 52 años (nació en 1966) o quizás 51, no sé si ya cumplió este año, aparece en la lista del equipo laosiano Nex CCN Cycling Team. De todas formas, lo que sorprende, es que los casos de Rebellin y Nederlof no son puntuales. Hay más casos y nos hemos propuesto asomar alguno de ellos. 

Para concretar el ejercicio, nos hemos puesto una fecha: el año 1980. Hemos apuntado todos los corredores que aparezcan en las listas de corredores en equipos continentales que ha publicado la UCI en su web. Por lo tanto, hablamos de corredores que, como poco, tienen entre 37 y 38 años y corren en continental. Nosotros vamos a dar por cumplido el año que todos celebraremos en 2018, aunque, en algunos casos, puede que esos corredores (dado que aún estamos en abril) aún tengan pendiente soplar las velas. De 1980 a 1966, el año de Nederlof, nos encontraremos con varios ejemplos que os listaremos aquí y, después, sacaremos un par de conclusiones, como siempre, un tanto superficiales y caprichosas. 

Empezando por el equipo donde corre Lex Nederlof, el Nex CNN Cyling Team de Laos, ahí nos encontramos hasta tres compañeros más que entrarían en esta lista. El más veterano de ellos sería un corredor de Malasia, Phun Hong Ong que nació en 1975. 42 años tiene el ruso Konstantin Fast, compañero de Ong y Nederlof y, el más joven de los cuatro sería el indonesio Ryan Ariehan quien corre en el mismo equipo a sus 39 años. No es el único equipo que acumula veteranía y experiencia. Otro buen ejemplo sería el equipo japonés Matrix Powertag. En este equipo nos encontramos a tres japoneses con mucho bagaje: Kazuyuki Manabe tiene 48 años (nació en 1970), Daisei Nagara tiene 44 años (nació en 1974) y Naoki Mukaigawa tiene 38 años (nació en 1980). Hablamos de un equipo que tiene corredores que no entran en esta lista pero la rozan, como Junya Sano (1982) o Yukihiro Doi (1983) y donde también corren los españoles Airán Fernández (1988) y José Vicente Toribio (1985). Sin embargo, el equipo que se lleva la palma en esto de acumular años viene de Irán. En el Omidnia Mashhad Team encontramos hasta seis corredores que incluimos en esta lista, todos iraníes y con mucha experiencia, al menos, por lo que indican sus edades. De más veterano a menos, la lista incluye a Ahmad Noormohammadi Baygi (45 años), Mahdi Rouzbahanzh (44 años), Saaed Dargahi (41 años), Mahdi Heidari (40 años), Kamal Razi (40 años) y Masoud Poor Hemmati (38 años).No son los únicos ejemplos que nos ofrece Irán. Saeid Chehrzad, de 40 años, es un corredor iraní que corre en su país, en el Mes Kerman. Igual que Mahdi Bahari, de 38 años, que corre también en su país, esta vez, para el DTF Team. Seyed Moezeddin Seyed Rezaei Khormizi sería otro ejemplo: corre en Irán para el Pishgaman Cycling Team, es iraní, y tiene 39 años. El último caso que hemos encontrado sería el del también iraní Ghader Mizbani Iranagh, de 43 años, que corre en el también iraní Tabriz Shahrdari Team. 

El resto de casos están más repartidos. Rolando González Fernández, un corredor costarricense de 38 años, corre para el equipo norteamericano del 303 Project. En otro equipo norteamericano, el CCB Foundation-Sicleri, corre Tim Mitchell, norteamericano de 40 años. También en Estados Unidos, en el Team Illuminate en este caso, nos encontramos con Rob Evans, de 40 años. 

En sudamérica, concretamente en Argentina, también nos encontramos con varios ejemplos. En el equipo continental argentino Municipalidad de Pocito, nos encontramos con dos veteranos corredores chilenos, Marco Antonio Arraigada Quinchel, de 43 años, y Gonzalo Savas Miranda Figueroa de 39 años. En otro equipo del mismo país, el Asociación Civil Agrupación Virgen de Fátima, corre Luciano Montivero, un argentino de 40 años. Su compatriota Sergio Javier Aguirre Maldonado corre para el Municipalidad de Rawson, equipo del mismo país, y tiene 42 años. Siguiendo con este continente, también nos encontramos con varios ejemplos en Colombia. Un veterano con victorias en Europa, José Rodolfo Serpa, alarga su carrera en el GW Shimano de su país. Tiene 39 años. Su compatriota Luis Felipe Laverde llegó a ganar en el Giro de Italia y ahora sigue corriendo, a sus 39 años también, en el Coldeportes Zenu Sello Rojo de su país. El otro gran veterano del pelotón colombiano tiene la nacionalidad, pero es español de nacimiento. Hablamos del aún competitivo Óscar Miguel Sevilla Rivera quien, a sus 42 años, sigue corriendo, en esta temporada para el equipo colombiano Medellín. Dos último casos colombianos nos llevan al extranjero. Uno sería el del veterano corredor con apellidos de alcurnia en ese país y en este deporte, Víctor Niño Corredor, quien, a sus 45 años, sigue corriendo, pero lo hace en Malasia, en el Team Sapura Cycling. El otro es el de Francisco Jarley Colorado Hernández, de 38 años, un colombiano que corre en China, en el Ningxia Sports Lottery Livall Cycling Team. En el Inteja de la República Dominicana nos encontramos al otro gran ejemplo español de veterania, a Francisco Mancebo Pérez quien, a sus 42 años, alarga su carrera en este equipo dirigido por el aún corredor Diego Milán. 

En Europa, nos encontramos también varios casos y en varios países. En las Islas Británicas, por ejemplo, tenemos a tres británicos corriendo fuera. A Russell Downing, por ejemplo, 40 años, corriendo en el Holdsworth Pro Racing irlandés. Y a Martin Ford, de 44 años, corriendo en el Java Partizan serbio. Precisamente en ese equipo, también encontramos a otro veterano, en este caso, alemán, Andreas Keuser, de 44 años también. Dos corredores veteranos coinciden también en el equipo finlandés Memil CCN Pro Cycling. En este caso, el finés Patrik Joefsson, de 38 años, y el tercer británico, Robert Orr, de 38 años. Con la misma edad, 38 años, nos encontramos en Croacia, en el Meridiana Kamen Team, al croata Ivan Vojskovic. Su compatriota Radoslav Rogina, de 39 años, corre en el Adria Mobil esloveno, donde coincide con el nacional Jure Golcer, de 41 años. Más al norte, tenemos al checo Rotislav Krotky, de 42 años, corriendo para el AC Sparta Praha de su país. A su compatriota Tomas Buchacek, de 40 años, corriendo para otro equipo del mismo país, el Elkov-Author, donde corre Jan Barta, precisamente. En Alemania, tenemos al alemán Robert Retschke, de 38 años, corriendo en su país para el Team Lotto-Kern Haus. Y con la misma edad y la misma nacionalidad, también corre en Alemania, pero para el Bike Aid, Matthias Schnapka. En Ucrania, tenemos al ucraniano Sergiy Grechyn, de 39 años, que corre en su país, en el Lviv Cycling Team. Y en Hungría tenemos a un veterano italiano, Cristian Bianchetti, que corre en el Kobanya Cycling Team húngaro a sus 41 años. Otro italiano, este con un buen palmarés que incluye triunfos en la Subida al Naranco, el Giro de Toscana, el Tour del Mediterráneo o el Gran Premio Miguel Indurain es Rinaldo Nocentini, quien, a sus 41 años, sigue corriendo en Portugal, en el Sporting/Tavira. En el Efapel del mismo país corre Sergio Paulinho, portugués de 38 años. El belga de 38 años David Boucher alarga su carrera en el Tartaletto-Isorex de su país y el rumano Carol-Eduard Novak, quien por cierto es campeón paralímpico, corre en el Team Novak de su país a sus 42 años. Los dos últimos casos en Europa serían para españoles corriendo en Portugal: David Arroyo, de 38 años, quien corre junto al ya mencionado Paulinho en el Efapel y Gustavo César Veloso, también de 38 años, quien lo hace en el W5S/FC Porto del mismo país.
Nos quedaría un último ejemplo que hemos encontrado, en las antípodas, el del australiano Stuart Shaw, quien corre para un equipo lleno de jóvenes en su país, el Australian Cycling Academy, a pesar de tener 41 años. 

Una larga lista que, por supuesto, no sirve para llegar a grandes conclusiones porque la fecha que nos hemos puesto, el año 1980, no deja de ser caprichosa. Es cierto que mi sospecha es que el mayor porcentaje de corredores en esta categoría han nacido en los años 90, pero no deja de ser significativo que encontremos tantos casos de corredores veteranos que prolongan su currículo en estos equipos. Siempre ha sido el ciclismo un deporte donde se puede estirar la experiencia profesional. Muchos corredores, además, llegan tarde al profesionalismo (relativamente tarde), como los recientes casos de Primoz Roglic o Michael Woods o el que siempre se menciona de Tony Rominger. En cualquier caso, todos estos ciclistas esconden historias y carreras que darían para un libro y, como siempre intentamos demostrar, hay mucho ciclismo más allá de las grandes pruebas y las portadas de las revistas especializadas. 

Las conclusiones a las que llegaríamos son que, aunque Irán parezca llevarse la palma, la verdad es que la veteranía aparece en todos los continentes y en muchos países. Si no me equivoco, que puede, hemos mencionado como veinticuatro nacionalidades distintas entre los corredores nacidos durante o antes de 1980 y estos corren en equipos de veintitrés países distintos. Lo que sí parece darse es una tendencia bastante evidente hacia la domesticidad. Quiero decir que son más los corredores tan veteranos que están corriendo sus últimos años en casa que los que emigran: 31 contra 21, aunque, pueso ahora en cifras, tampoco es tanta la diferencia. 

Algún día, igual cogemos algún caso específico y lo expandimos. Por ahora, vamos a elegir titulante y, en este caso, le otorgamos el dudoso honor a Kazuyuki Manabe porque sus 48 años (ya cumplidos porque es de Febrero) le colocan en el pódium, por delante de Davide Rebellin, y por detrás del imbatible Lex Nederlof. La fotografía también es para él. Termino, eso sí, recordando que esto no pretende ser un estudio serio ni exhaustivo. Nos hemos guiado por la información publicada en la web de la UCI e incluso puede que se nos haya colado algún corredor, porque tampoco nos hemos puesto rigurosos a la hora de ojear las 176 plantillas oficialmente representadas ahí. No se incluyen los corredores de categoría World Tour y Profesional Continental, aunque sería interesante añadir esa información, y, como ya hemos explicado, se eligió el año 1980 por capricho (porque alguno había que elegir y nos parecía indicativo) y se han sumado las edades haciendo el cálculo como si el año de 2018 ya estuviera vencido, con lo que estoy seguro de que a algún corredor le habremos restado algún mes de vida. Se nos perdonará, espero.

martes, 10 de abril de 2018

Primoz Roglic



Se terminó la gran semana vasconavarra de ciclismo profesional, y, la verdad, nos hemos quedado con buen sabor de boca. Solo un corredor de la tierra ha levantado los brazos, pero muchos han sido protagonistas y, en general, se ha visto ciclismo del bueno en las cunetas y los puertos de Euskadi. No podemos pedir mucho más. Además, la semana, que ya llevaba un par de días abandonada, nos había guardado un postre que, de alguna manera, nos esperábamos pero no ha dejado, por ello, de ser una gran noticia: Euskadi-Murias estará en la próxima edición de la Vuelta a España. Y Caja Rural, como ya venía siendo habitual en años atrás, también. Les acompañarán Cofidis y Burgos, además de los World Tour, por supuesto. Jon Odriozola se mostraba exultante hoy y no es para menos. 

Pero hablemos de lo que pasó del 31 de marzo de 2018 al 8 de abril del mismo año. En esa casi decena de días se disputaron el Gran Premio Miguel Indurain, la Itzulia y la Klasika de Primavera, dejándonos, como ya he dicho, un buen regusto de ciclismo competitivo. Lástima que no se pudiera redondear con el disputado y clásico Memorial Valenciaga, una prueba del calendario amateur que aúna prestigio por su recorrido y por su palmarés. Entre sus ganadores, encontramos, entre otros, a Joaquim Rodriguez, Mikel Nieve, Unai Osa, Óscar Freire, Jaime Rosón o Julián Gorospe, pero, en su edición de 2018, que se disputó el domingo 8 de abril, se tuvo que suspender por una grave caída que ocupó a todas las ambulancias disponibles. Una lástima. 

Como suele ser habitual, todo empezó en Estella-Lizarra. Después de 12 años terminando en la rampa de la basílica de El Puy, se decidió que este año regresaría al Paseo de la Inmaculada. Quizás eso hizo que la victoria de Alejandro Valverde se decidiera antes, en las rampas de Muru e Ibarra, donde soltó al español Carlos Verona, el único que había resistido a la estrategia del Movistar. Tanto los de Eusebio Unzué (su viejo director José Miguel Echávarri fue homenajeado en la salida) como el equipo australiano donde corre Verona, el Mitchelton-Scott, fueron los dos equipos protagonistas. Además de Verona, Jack Haig y Robert Power lo intentaron para los australianos, aunque, finalmente, sería su compatriota Nicholas Schultz, corredor del Caja Rural, el que acabara acompañando en el podio a Valverde y Verona. En Movistar, además de Valverde, destacaron Carlos Betancur, que acabaría siendo quinto, justo por delante de su compañero de equipo Marc Soler. También conviene recordar el meritorio cuarto puesto del corredor de Murias Taldea Eduard Prades o la buena carrera de un joven ruso que está dejando buenas impresiones, Dmitriy Strakhov, corredor del Lokosphinx. Valverde, con esta, consigue, a sus casi 38 años (los cumplirá el próximo día 25) su novena victoria de la temporada, casi nada: general y 2 etapas de la Vuelta a Valencia, general y 1 etapa del Tour de Abu Dhabi, general y 2 etapas de la Volta a Catalunya y esta última victoria. Es, además, su segunda victoria en esta prueba, ya que la ganó también en 2014. Nadie repetía victoria desde que Matthias Kessler ganó dos años consecutivos en 2003 y 2004, justo después de que también lo hiciera el recién retirado Ángel Vicioso, 2001 y 2002, quien se añadiría, incluso, una tercera en 2015. 

La Itzulia volvía un año más tarde, por supuesto, que se nos hace largo aunque solo sea uno. Teníamos ganas de saber quién iba a seguir en el palmarés a Alejandro Valverde, precisamente. En los últimos diez años, la Vuelta al País Vasco había visto siete victorias españolas: cuatro de Alberto Contador, la mencionada de Alejandro Valverde y las que consiguieron Joaquim Rodríguez y Samuel Sánchez. Solo Chris Horner, Andreas Kloden y Nairo Quintana rompieron esta tiranía estatal. Este año, sin embargo, la tendencia varió y volvimos a ver ganar a un corredor internacional. En este caso, un esloveno de 28 años, que llegó tarde al ciclismo pero ha conseguido convertirse en un buen proyecto de futuro. En sus cinco años como profesional, Primoz Roglic ha ido siempre en línea ascendente y amasa ya un palmarés interesante en el que deberíamos incluir esta prestigiosa victoria, además de las que ya había conseguido en Tirreno-Adriático, Tour del Mediterráneo, Ster ZLM Toer o la misma Itzulia, donde ya había conseguido dos victorias parciales en 2017. Por supuesto, en ese palmarés destacan sus victorias de etapa en Giro de Italia y Tour de Francia y su subcampeonato mundial contra el reloj. Roglic aprovechó una primera etapa donde triunfó Julian Alaphillippe, quien repetiría en la segunda. Redondeó su hazaña en la CRI que ganó y resistió en un vistoso espectáculo de ataques en Arrate para llevarse su primera Itzulia. Lo hizo todo bien: atacar, rematar y resistir. Su victoria fue merecida. Él, junto con el doble vencedor Julian Alaphillippe, los hermanos Ion y Gorka Izagirre, el sonriente ganador en Arrate Enric Mas, el siempre batallador aunque no consiga nada, Thomas de Gendt, el derrotado pero con dignidad Mikel Landa, el rápido Jay McCarthy, quien ganó en Valdegovía y, como ya habíamos anticipado, el único ganador de la tierra en esta larga semana, el vizcaíno Omar Fraile, fue el gran protagonista de una carrera donde destacaron, de nuevo, las encerronas, como las de Elkano o San Pelayo, la clásica subida a Arrate, más épica y entretenida que nunca, el mucho público y el cambio de situación con la contrarreloj. Personalmente, creo que ése es el camino, aunque, al final, el resultado fue el mismo y ganó el que mejor rendimiento le sacó a esta especialidad. Sin embargo, pienso que ha sido un acierto no dejarla para el último día y, quizás, lo que convenga ahora sea hacer más duro aún lo que queda después de correrla. 

Finalmente, se disputó, el domingo, la clásica vizcaína por excelencia. En Amorebieta, recibieron a los corredores profesionales que se asomaron por allí para disputar la Klasika de Primavera, una prueba que ha bajado en calidad de participación pero que sigue presentando un recorrido para atrevidos y sumando un bonito cartel de ganadores. Eso sí, la carrera podría cambiar de nombre y pasarse a llamar la Klasika de Movistar. De las últimas diez ediciones, el equipo de Unzué ha ganado siete ediciones, incluyendo las cuatro últimas de manera consecutiva. Alejandro Valverde ganó en 2009 y Andrey Amador lo ha hecho en 2018, precisamente llegando bien acompañado por el murciano. Entre ambos, ganaron cuatro corredores que ya no están en Movistar pero lo estaban cuando llegaron primeros: Giovanni Visconti, quien ganó en dos ocasiones, Rui Costa, Gorka Izagirre y José Herrada. Amorebieta es azul. Solo Peio Bilbao, Jonathan Hivert y Samuel Sánchez rompieron esa hegemonía. En esta edición de 2018, Amador y Valverde lanzaron ataques en las subidas repetidas a Muniketa y Autzagane y acabaron llegando a meta juntos, alcanzando, supongo, un acuerdo para que ganase el costarricense. El tercero en discordia, tiempo después, fue el colombiano Wilmar Paredes. Amador tiene ya 31 años y parece que lleva una vida en el equipo de Unzué, desde 2009. En esos años, ha conseguido solo tres victorias: una etapa del Tour del Porvenir, esta clásica y su principal victoria, allí en Cervina, en la decimocuarta etapa del Giro de Italia de 2012, cuando alargó el sprint con Jan Barta hasta el final. Es precisamente esa carrera, el Giro de Italia, la que más satisfacciones le ha dado. Además de la victoria, llegó a vestirse el maillot de líder en 2016 y ha hecho muy buenas generales: 18º el año pasado, 8º el anterior y, sobre todo, 4º hace tres años. Quizás, a partir de ahora, le coja cariño también a la Klasika. 

Así terminó la gran semana de diez días en el ciclismo euskaldun. Esperaremos con ansia la del año que viene, aunque, mientras tanto, tenemos con qué entretenernos. A ver si encuentro un hueco y hablamos también de lo que ocurre más arriba, en Bélgica y el norte de Francia. 

martes, 3 de abril de 2018

Donte DiVincenzo



Foto extraída del google images, pero proveniente de japantimes.com


Teníamos medio escrita la entrada anterior, es decir, la que contaba lo que sucedió antes de la Final Four, pero las vacaciones nos han afectado tanto o más que la rutina laboral. Así que se nos quedó colgado.

En aquella entrada sin publicar contábamos como se consumó la sorpresa y Loyola-Chicago se clasificó para la disputa por el título en San Antonio, acompañándose para tan reseñable hito por los Jayhawks de Kansas, los favoritos de Villanova y los Wolverines de Michigan. Nos extendíamos un poco para contar que los Rambles derrotaron a la otra sorpresa del cuadro final, Kansas State, manteniéndose firmes en el marcador desde los comienzos del partido. Se apoyaron en sus buenos porcentajes de tiro y en el rebote. Pusieron fe y multiplicaron la gloria de su archifamosa seguidora, Sister Jean. En los de Porter Moser, Ben Richardson fue el mejor con 23 puntos, incluyendo un 6 de 7 en triples, pero también destacaron otros jugadores como Donte Ingram, Cameron Krutwig o el reserva Lucas Williamson. Xavier Sneed, Barry Brown y Kamau Stokes intentaron mantener a los de Bruce Weber en el partido, pero no lo consiguieron. A pesar de ello, aplausos también para Kansas State.

Villanova se libró de Texas Tech sin muchos problemas. Superiores en el rebote, donde destacó Eric Paschall, los de Jay Wright hicieron un buen juego colectivo con hasta cinco jugadores con dobles dígitos: el propio Paschall, Omari Spellman, Mikal Bridges, Jalen Brunson y Donte DiVincenzo. Los otros dos partidos estuvieron más apretados. Los malos porcentajes y las defensas definieron la lucha entre Michigan y Florida. John Beilein colocaba de nuevo a su equipo en lo más alto, y lo hizo esta vez apoyándose en un alemán que ha acaparado la atención en Michigan, Moritz "Moe" Wagner, más disipado en este partido, aunque acabó aportando 12 puntos y 6 rebotes. Hizo de pareja de Charles Matthews, esta vez, el mejor, con 17 puntos y 8 rebotes. Phil Cofer, con 16 puntos y 12 rebotes, fue el mejor de Florida State. Los Seminoles de Leonard Hamilton, decimosexta temporada como entrenador, hicieron, sin embargo, un campeonato excepcional, demostrando que en la universidad hay más que fútbol americano. Por último, Bill Self y sus Jayhawks de Kansas asestaron un golpe definitivo a Duke y a Grayson Allen, quienes ya se veían disputando el título. Precisamente Allen tuvo el balón para evitar la prórroga, pero el balón no quiso entrar. En los minutos de añadido, nadie pudo parar a Malik Newman, quien hizo, nada más y nada menos que los 13 puntos de su equipo y le llevó hasta la victoria final. Newman terminó con 32 puntos y 7 rebotes, destacando por encima de otros compañeros que también hicieron un buen partido como Lagerald Vick, 14 puntos, o el ucraniano Sviatoslav Mykhailiuk, con 11 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias. Trevon Duval, 20 puntos y 6 asistencias, y Marvin Bagley III, 16 puntos y 10 rebotes, mantuvieron a Duke en la lucha pero no pudieron redondear su actuación con una victoria final. 

Así llegábamos a la final four de San Antonio donde Michigan se enfrentaba a Loyola-Chicago, la cenicienta del evento. Sabiendo manejar bien las distancias y los nervios, los de Beilein, que aumentaban su racha a catorce victorias consecutivas, acababan con el sueño de los Ramblers gracias a sus dos jugadores más en forma, el alemán Moe Wagner (24 puntos y 15 rebotes) y Charles Matthews (17 puntos, 5 rebotes y 3 robos). Suficiente para apagar la tímida resistencia de Cameron Krutwig (17 puntos y 6 rebotes) y de Clayton Custer (15 puntos y 2 robos). Los de Moser soñaban con emular al equipo de 1963, el único de su programa que consiguió acceder a una final four y que, además, la ganó, pero no pudo ser. Sin embargo, los Ramblers se llevan el cariño de los aficionados y una temporada que recordarán durante muchos años. En la otra semifinal, Villanova tampoco pasó grandes apuros para meterse en la final una vez más, y ya van dos en los últimos tres años. En esta ocasión, se clasificaron gracias a un nuevo récord de la competición: los 18 triples que consiguieron en estas semifinales. Así, el 95 a 79 final descubrió a un equipo con varias armas en ataque. Hasta seis jugadores por encima de los 10 puntos: Eric Paschall (24 puntos), Omari Spellman (15 puntos y 13 rebotes), Phil Booth (10 puntos y 6 asistencias), Mikal Bridges (10 puntos), Jalen Brunson (18 puntos y 6 asistencias) y Donte DiVincenzo (15 puntos y  7 rebotes). Mucho, demasiado, para solo dos hombres, Malik Newman (21 puntos y 8 rebotes) y Donte Graham (23 puntos). 

La final se disputó con las apuestas a favor de los de Jay Wright, pero sin descartar absolutamente a unos Wolverines que habían sorprendido a propios y extraños con una actuación sólida y efectiva. Ambos equipos llegaban con dos buenas rachas. Los de Michigan con 14 victorias consecutivas. Los de Villanova con otra igual de sorprendente: todos sus partidos hasta la final, cinco en total, ganados por diferencias de más de diez puntos. Y, en la final del Alamodome, llegaría la sexta. Resultado final: 62-79 para los Wildcats. Ni los 17 puntos y 6 rebotes de Moritz Wagner ni los 23 puntos de Muhammad-Ali Abdur-Rahkman pudieron sobrevivir a la gran actuación del reserva Donte DiVincenzo, 31 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias, con 5 de 7 en la línea de triples. Precisamente, la línea de tres, una de las grandes armas del equipo de Jay Wright fue solo un pequeño argumento para entender la victoria de Villanova. También triunfaron en la pintura y la media distancia: 11 rebotes más que sus rivales y un 47.4% por ciento de efectividad en el tiro. A la gran actuación de DiVincenzo, se sumaron los habituales, destacando, sobre todo, Mikal Bridges con 19 puntos y 4 rebotes. 

Con esta victoria, Villanova no solo alcanza el primer puesto nacional del año 2018. Esta temporada, solo han perdido cuatro partidos, lo que da aún más relevancia e ilusión a los seguidores bluejays, ya que Creighton fue uno de esos cuatro equipos. Jay Wright y sus pupilos aspiran, además, a todos los elogios habidos y por haber. Hay quien ya les ofrece la oportunidad de disfrutar de la consideración de mejor programa de baloncesto nacional en la actualidad. Y no es una exageración. Jay Wright trabaja en el equipo desde 2001, pero está siendo ahora cuando está recogiendo los frutos. No ganaban un título desde 1985, y ahora llevan dos en tres años. A lo que suman tres campeonatos y dos subcampeonatos en las cinco últimas ediciones de la Big East, una de las conferencias más complicadas en la NCAA. En estos tres años de éxito, hasta cuatro Wildcats alcanzaron la NBA: Daniel Ochefu, Darrun Hilliard, Ryan Arcidiacono y Josh Hart. Kris Jenkins, el ídolo del primer título, juega en la NAPB con Yakima SunKings. Darryl Reynolds fichó por el Start Lublin de Polonia.  Según algunos rumores, Mikal Bridges y Jalen Brunson saldrán en el próximo draft, pero, la verdad, asusta saber que, en esta plantilla que dirige con buen tino Jay Wright, solo dos jugadores con un rol residual, Tom Leibig y Matt Kennedy son senior. Tanto Brunson, como Bridges, como Donte DiVincenzo, Eric Paschall, Phil Booth u Omari Spellman podrían añadir una temporada más a su ya de por si excelente currículo deportivo universitario. Se habla de que el cuatro Eric Dixon podría unirse al proyecto en 2019. Jahvon Quinerly, otro gran proyecto en edad de instituto (su nombre, creo, ha salido en las investigaciones del FBI) ya ha anunciado que se comprometerá con Villanova. Además del escolta Brandon Slater, también un gran añadido, y el ala-pívot Cole Swinder

En fin, con esta larga entrada, terminamos un año más de cobertura de la NCAA, quién sabe si el último. Quizás regresemos con el draft o quizás no. Ha merecido la pena, una vez más, pero nos vemos obligados a pedir disculpas por la poca consistencia a la hora de cubrir la fase final. Si algo nos quedará, personalmente, en el recuerdo, fue, sin duda, vivir el ambiente post-partido en Boise. Ver a los aficionados de Gonzaga disfrutar de su victoria ante los Buckeyes de Ohio State permanecerá en nuestro recuerdo. 

Vamos a terminar, sin embargo, con un último párrafo para recordar que, aunque aquí no lo cubramos, también hay baloncesto femenino. Y, además, la edición de este año ha estado de lo más emocionante. Que se lo diga, si no, a la protagonista final de esta entrada, que no se llevará el titular (se lo daremos a Donte DiVincenzo) pero bien podría habérselo llevado. Hablamos de Arike Ogunbowale, la escolta de los Fighting Irish de Notre Dame. Con 58 a 58 en el marcador, un triple suyo en el último segundo le dio la victoria a las de Muffet McGraw, primera entrenadora del equipo desde 1987, nada más y nada menos. McGraw fue incluida en el Hall of Fame el año pasado y este es su segundo título, el primero data de hace 17 años. Pero volviendo a Ogunbowale, la gloria de ese tiro ganador se multiplica si miramos hacia atrás. Y es que en semifinales, hizo exactamente lo mismo. Otro tiro suyo, esta vez de dos, puso el 91 a 89 definitivo y terminó con UConn en la prórroga. Ogunbowale, una joven de Milwaukee cuyo padre emigró desde Nigeria, consiguió 27 puntos en esas semifinales y 18 más en la final. Con talento también para el fútbol, Ogunbowale es prima de Diamond Stone, ex jugador de Maryland que llegó a jugar un puñado de partidos con los Clippers. Haga lo que haga en el futuro, ya ha pasado a la historia de Notre Dame y de la NCAA femenina. 

sábado, 24 de marzo de 2018

Porter Moser

Imagen encontrada en el buscador de imágenes de google que parece provenir de la web del Chicago Sun-Time.


Ya tenemos Elite Eight y la historia sigue cubriendo de gloria anónima y humilde a esta competición. Contémoslo. 
Duke no se dejó sorprender por Syracuse, aunque le costó, 69 a 65. En un partido en el que brillaron las defensas, los de Coach K basaron su rendimiento en ataque en Marvin Bagley III, autor de 22 puntos, bien acompañado por jugadores como Gary Trent Jr, hijo del ex NBA y ex Roma y Panellinios Gary Trent, el rocoso Grayson Allen (3 de 14 en triples para él, por cierto) y Wendell Carter, quien a sus 14 puntos añadió 12 rebotes. Por Syracuse, a quienes se les acabó el sueño, Tyus Battle fue su mejor hombre, estando más flojo un jugador destacado en estos partidos (5 de 15 en tiros de campo) como Oshae Brissett. Los de Durham, Carolina del Norte, se enfrentará a Kansas, a la que también se le resistió Clemson pero acabó derrotándola. Los Jayhawks de Billy Self siempre acaban respondiendo. Esta vez se apoyaron en su pivot nigeriano Udoka Azubuike, quien no tiene parentesco con Kelenna Azubuike, pero persigue llegar a la NBA, como él. Sus 14 puntos, 11 rebotes y 2 tapones, acompañados por el buen rendimiento de gente como Devonte' Graham, Lagerald Vick o Malik Newman fue suficiente para superar Gabe de Voe para Clemson: 31 puntos y 9 rebotes. 
Por la parte de abajo de este cuadro, la otra eliminatoria definitiva para entrar en la Final Four la disputarán Florida State y Michigan. Los primeros eliminaron a Gonzaga, el último gran favorito que quedaba por ese rincón. Los Seminoles eliminaron a los Bulldogs gracias, en parte, a Terance Mann. Por los Zigs, solo el japonés Rui Hachimura y Zach Norvell opusieron algo de resistencia, pero no consiguieron evitar el regreso al Elite Eight de los de Florida por primera vez desde 1993. Los de Michigan, por su parte, infligieron una derrota aún más severa a Texas A&M, pronunciándose como uno de los grandes favoritos al título: 99 a 72. Estuvieron muy finos en el tiro, algo que no habían aprovechado en las anteriores rondas de la locura de marzo. Tyler Davis fue el mejor de los tejanos, pero no pudo hacer nada ante el 62% de acierto en tiros de campo (58% en triples) de los Wolverines de John Beilein. Cinco jugadores hicieron dobles figuras: Duncan Robinson, Charles Matthews, Zavier Simpson y Moritz Wagner y Muhammad-Ali Abdur-Rahkman, estos dos últimos por encima de los 20. 
Por la parte de arriba del cuadro, Villanova se quedó como el único número uno del cuadro entero que sobrevive. Derrotó por 90 a 78 a West Virginia y su último rival antes de una hipotética final four será Texas Tech, que derrotaron por 78 a 65 a Purdue en un duelo bastante parejo en principio. Los de Jay Wright tuvieron bastante con Jalen Brunson, aunque mantienen su candidatura al título por que otros como Mikal Bridges, Donte DiVincenzo, Eric Paschall u Omari Spellman también parecen llegar a este momento fatídico de la temporada en forma. Se enfrentarán Texas Tech, cuyo entrenador, Chris Beard, acapara elogios. Como ya hemos dicho, dejaron fuera a Purdue, y lo hicieron gracias al rendimiento colectivo, destacando la labor de jugadores como Keenan Evans, Justin Gray, Zach Smith, Zhaire Smith o Niem Stevenson. Su buen trabajo dejó en nada los 30 puntos de Carsen Edwards para Purdue y, además, de paso, lograron el primer Elite Eight en la historia del programa de baloncesto de esta universidad. Por el otro lado de la parte de arriba, se produjeron las dos grandes sorpresas, ya que los candidatos a jugar los dos últimos partidos serán Kansas State que partía como 9º favorita de 14 equipos, y la sorprendente Loyola Chicago que lo hacía desde el decimoprimer puesto en las apuestas, casi nada. Loyola Chicago, la gran protagonista de estas primeras rondas, eliminó a la favorita Nevada en otro apretadísimo final, 69 a 68. La Hermana Jean, famosa seguidora del equipo, ya se ha hecho conocida a nivel nacional, y los Ramblers de Porter Moser, joven entrenador de 49 años, se han ganado el corazón de los aficionados. Moser, por cierto, es un exjugador de los bluejays de Creighton, y allí empezó su carrera de entrenador, haciendo de ayudante de Toni Barone, si no me confundo. Por ello, le vamos a dar a él el titular, aunque podríamos habérselo dado a cualquiera de sus jugadores, sobre todo, a Marques Townes, el mejor contra Nevada, Clayton Custer, autor de la canasta ganadora ante Tennessee, Donte Ingram, autor del triple sobre la bocina con el que consiguieron su primera sorpresa, o el más regular, Aundre Jackson. Entre todos ellos se cargaron la ilusión del trío de Nevada: Jordan Caroline, Caleb Martin y Cody Martin. Tercera eliminatoria vencida y todas por dos o menos puntos. Intentarán repetir éxito ante otra gran sorpresa, la Kansas State de Bruce Weber. Los Wildcats de KS, verdugos de Creighton en la primera ronda, dieron la sorpresa al dejar fuera a otros Wildcats, los de Kentucky, que para muchos se habían convertido en los grandes favoritos. A pesar de que rozaron el 30% de acierto en tiros, se sobrepusieron a la mala puntería y derrotaron por 61 a 58 a los de John Calipari. Xavier Sneed, con 22 puntos, fue el mejor hombre para los de Kansas, y eso que le eliminaron por faltas a los 29 minutos. Mal partido de Shai Gilegous-Alexander, el mejor jugador de los de Kentucky. 
Y lo vamos a dejar aquí porque, como quien dice ya, empieza el Elite Eight y también nos pedirán contarlo, así que mejor nos despedimos, pedimos perdón por el lío y volveremos. Solo os recordamos los emparejamientos justo antes de que empiece todo: Kansas State-Loyola Chicago, Villanova-Texas Tech, Florida State-Michigan y Kansas-Duke. Estos enfrentamientos nos dejan las siguientes curiosidades, por cierto: aunque jueguen en Lubbock, Texas, y no en San Antonio, Texas Tech, una universidad a la que pocos esperaban aquí, es la única institución tejana que aspira a estar en una final four que se juega en su tierra. Habrá dos equipos de Kansas en el Elite Eight, demostrando que este estado es territorio de baloncesto. Los Wildcats y los Jayhawks, apodados, como veis, además, con nombres muy típicos en el baloncesto universitario norteamericano, han llevado palmareses distanciados, alcanzando la fama los segundos, que han ganado ya tres títulos nacionales, el último en 2008. Sus vecinos de los Wildcats, de donde salieron jugadores como Mitch Richmond, Rolando Blackman, Michael Beasley o el ex ACB Jeremiah Massey, solo han jugado una final y fue en los años 50. Por último, Pennsylvania (Villanova), Carolina del Norte (Duke), Florida (Florida State) por el lado Este, Kansas (Kansas y Kansas State), Michigan (Michigan) y Illinois (Loyola-Chicago) por el medio-oeste y Texas (Texas Tech) en el sur, parece que el baloncesto de la costa Oeste no ha tenido su año. Veremos si sigue esta tendencia hacia la otra costa en los próximos. Y, sobre todo, veremos quién llega a San Antonio y os lo contaremos aquí. 

lunes, 19 de marzo de 2018

Ryan Odom



No es por la locura de marzo, pero es marzo, la gente está loca por el baloncesto, y aquí estoy yo en Boise, Idaho, una de las sedes de la primera y la segunda ronda por el título nacional de baloncesto universitario.

Gonzaga, Ohio State, Kentucky, Arizona, Buffalo, Davidson, South Dakota State y UNC Greensboro se han reunido en esta ciudad de Idaho, justo a los pies de las Montañas Rocosas. Precisamente su equipo, los Broncos de Boise State no han disfrutado de la oportunidad de jugar en su ciudad. Entrenados por Leon Rice, en el equipo encontramos a dos alemanes, el pivot Robin Jorch y el alero Chris Sengfelder y al hijo de un viejo conocido del baloncesto europeo, Derrick Alston. Su hijo tiene el mismo nombre y, por ahora, tendrá que seguir mejorando para alcanzar el nivel de su progenitor. Esta temporada solo ha jugado once partidos y con minutos residuales. Tampoco ha tenido mucho impacto el alemán Jorch, pero sí Sengfelder, segundo máximo anotador y reboteador del equipo, en ambos casos por detrás de Chandler Hutchinson. Terminaron segundos en la liga regular de su conferencia, la Mountain West Conference, justo por detrás de Nevada, pero cayeron por sorpresa en las eliminatorias ante Utah State.  El ganador sería San Diego State que ganó en semifinales a la favorita Nevada y en la final a New Mexico. San Diego State y Nevada los dos pasaron al bracket, los primeros han sido eliminados en la primera ronda, los segundos no. este equipo universitario han salido jugadores como Tanoka Beard, al que los aficionados al baloncesto en España recordarán bien, ya que, si no me confundo, llegó a ser dos veces MVP de la ACB y Coby Karl, hijo de George Karl, también con experiencia en la NBA y quien, precisamente, ahora ha comenzando su carrera como entrenador.

El Taco Bell Arena acoge los partidos de los Broncos y estos días ha acogido los de las eliminatorias. Un recinto con capacidad para 12.644 espectadores.

Se veía ambiente desde el aeropuerto. En el avión, me encontré con un tío de dos metros con la camiseta que hacía publicidad de la pareja Lillard y McCollum. En el hotel, los adolescentes con las camisetas de Davidson hacían ruido por el pasillo. No bajé al centro hasta el segundo día, y en el Basque Center la gente veía el partido de Gonzaga.

Como siempre, tenemos que elegir a un protagonista para titular estas entradas y ese va a ser para Ryan Odom, el hombre del momento en la primera ronda, el entrenador de moda. Su nombre era el de un relativo desconocido que ha acaparado todos los titulares. UMBC es la mayor sorpresa de la primera ronda y según los titulares de toda la historia de la NCAA. Se lo podríamos haber dado a Tony Bennett, el entrenador de los Cavaliers de Virginia, el derrotado, por compensar.

De todas formas, vamos a darle orden a esto porque entre que ya llevábamos retraso y lo que ha costado el viaje de vuelta, ya tenemos el sweet sixteen en marcha. 

La sorpresa de UMBC se quedó en la segunda ronda al caer contra Kansas State, los verdugos de Creighton. Ellos disputarán el partido del Sweet Sixteen ante Kentucky, quienes eliminaron en segunda ronda a Buffalo, otra sorpresa por deshacerse de Arizona en la primera. Loyola Chicago y Nevada formarán la otra eliminatoria por el cuadro del sur. Loyola Chicago se ha cargado a dos equipos con mejores pronósticos que ellos en dos finales apretados. Nevada eliminó a Texas y a Cincinnatti. Por la parte alta del cuadro también disputarán otra eliminatoria Villanova y West Virginia. Los primeros han confirmado su papel de favoritos; los segundos eliminaron para llegar aquí a Marshall, otra sorpresa por dejar en la cuneta a las primeras de cambio a Wichita State. Texas Tech y Purdue completan esa parte del cuadro en la ronda Sweet Sixteen. Purdue, por cierto, dejó fuera a Butler. Por abajo, Florida State y Gonzaga se enfrentarán en la tercera ronda. Los primeros eliminaron a Xavier en segunda ronda y Gonzaga se deshizo de Ohio State. Michigan y la Texas A&M de Billy Kennedy jugarán otra eliminatoria de esta parte del cuadro. Texas A&M, verdugos de Providence en la primera ronda, se cargaron en la segunda a uno de los grandes favoritos, North Carolina. Por el otro frente, Duke solventó sus eliminatorias sin problemas y tendrá como rival a la sorprendente Syracuse, un equipo que llega avanzando desde la ronda de First Four, la que da acceso, la última oportunidad de entrar al bracket final. En esta zona del bracket, también se enfrentarán Kansas y Clemson. Los primeros se cargaron en segunda ronda a otro representante de la Big East, Seton Hall, y los segundos se cargaron con rotundidad a Auburn. 

Ahora ya estamos situados. Han caído favoritos como Arizona, North Carolina, Xavier, Michigan State, Tennessee o Virginia, los más vilipendiados por caer 54 a 74 ante UMBC en primera ronda, pero aún quedan equipos como Duke, Villanova, Kentucky, Purdue o Kansas que sí entraban entre los favoritos. Syracuse y Loyola Chicago son las dos grandes sorpresas, por ahora. Veremos quien accede a la última ronda, la que dará acceso a los cuatro mejores que acaben disputando la Final Four en San Antonio del 31 de Marzo al 2 de Abril. 

Lo contaremos aquí, aunque ya no estaremos allí. 


sábado, 17 de marzo de 2018

Martin Krampelj

Fotografía de dailypress.com através de google images


Bueno, gente, los pocos que seguís por aquí, vamos a ir al grano porque llegamos muy tarde y arrastramos mucho retraso. 
La temporada de Creighton se ha acabado. Lo hicieron perdiendo en la primera ronda de las rondas finales por el título nacional, eso sí. Es decir, recibieron una invitación por segundo año consecutivo a pesar de no haber tenido, exactamente, una buena temporada en la Big East.
El buen partido de Barry Brown, pero, sobre todo, los 17 puntos (3 de 5 en triples) de Mike McGuirl desde el banquillo (en tan solo 22 minutos) fueron suficientes para frenar a unos bluejays que ya perdían por seis al descanso. Se mantuvieron cerca pero quedaron lastrados por el mal partido de sus dos mejores hombres a lo largo de la temporada: Marcus Foster (5 puntos con 2 de 11 en tiros de campo) y Khyri Thomas, aunque éste estuvo algo mejor: 9 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y 3 robos. El mejor fue un Mitch Ballock que ha aprovechado su promoción a la titularidad: 16 puntos, 8 rebotes. Entre él y Toby Hegner (12 puntos y  7 rebotes) intentaron mantener vivas las esperanzas. Un  tanteo de 10-2 al comienzo marcó el resto del partido. K-State consiguió así su primer pase a la segunda ronda desde 2012. 
Antes de todo esto, por supuesto, que no lo contamos aquí, los chicos de Greg McDermott también participaron en la lucha por el título de la conferencia Big East, que, ya lo adelanto, se lo llevó finalmente Villanova. Los de Omaha también cayeron a las primeras de cambio, esta vez, ante Providence. 72-68 en un partido que controlaron en el primer tiempo y perdieron en la prórroga. El buen partido de Alpha Diallo, 19 puntos y 9 rebotes y los tiros libres de Isaiah Jackson al final fueron suficiente ante los 19 puntos también de Marcus Foster y el buen partido de Davion Mintz (14 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes). Los Friars llegarían a la final, tras sorprender en semifinales a Xavier, pero caerían ante la Villanova de Jay Wright.
Por cierto, Providence, Creighton, Butler, Xavier, Villanova y Seton Hall han representado o están representando a la Big East en el March Madness. Providence y Creighton ya están fuera. Los primeros perdieron ante Texas A&M y de los segundos ya os hemos hablado. Siguen adelante Butler, que eliminó a Arkansas y jugará en segunda ronda contra Purdue; Seton Hall, ganadores ante NC State y que se verán ahora las caras contra uno de los grandes favoritos, Kansas; Xavier, rotundos ante Texas Southern (102-83) y preparados para recibir ahora a Florida State; y, finalmente, Villanova, sin problemas para eliminar a Radford por 87 a 61 y a la espera de una segunda ronda que les enfrentará a Alabama. 
Se acaba así una temporada para los bluejays que, desde fuera y lejos, al menos, parece de transición. El año que viene ya no estarán jugadores como Marcus Foster y Toby Hegner. Si sigue Khyri Thomas, habrá que confiar en el crecimiento de jugadores como Mitch Ballock, Jacob Epperson, Ronnie Harrell Jr, Davion Mintz, Ty-Shon Alexander y nuestro titulante, Martin Krampelj. Su lesión, igual que el año anterior con Maurice Watson Jr, ha hecho mucho daño al equipo. Krampelj se había convertido en un arma tanto en defensa como en ataque y hacía al equipo más sólido. Sus problemas físicos y los de Ronnie Harrell Jr han marcado el final de temporada. Como digo, sin embargo, creo que el futuro promete. Lo veremos, si seguimos contándolo aquí el año que viene. Os contaremos, también, si sucede, qué pasa con Marcus Foster o Toby Hegner. Habrá que ver si ambos se unen a Doug McDermott y Justin Patton en la NBA o si emigran al baloncesto internacional como otros exCreighton que siguen en activo como Justin Carter, Jahenns Manigat, Geoffrey Groselle, Will Artino, Kenny Lawson Jr o Grant Gibbs. 

Estamos en pleno March Madness, sí, y, curiosamente, el que escribe está en Boise, Idaho, una de las sedes de la primera ronda, así que os hablaré, aunque tenga que ser brevemente, de todo ello en la próxima entrada. Para los que quedáis por aquí, sí. 

jueves, 8 de marzo de 2018

Julen Irizar

Fotografía encontrada en google images, al parecer, una captura de youtube.com


La temporada ciclista va pillando ritmo poco a poco y también va ganando hueco en este blog. Esta semana, con la Tirreno-Adriático y la París-Niza aprovechando el resacón de Andalucía y Strade Bianche apuntan hacia el comienzo de los momentos más interesantes de la temporada. Ya hay nombres propios, gente como Dylan Groenewegen, el joven italiano Matteo Moschetti, Lilian Calmejane, Alejandro Valverde... Pero todos estos ya reciben la luz de los focos y la atención de otras fuentes. 

Aquí, a menos de un mes de que empiece nuestra semana grande, con el Gran Premio Miguel Indurain a finales de marzo y unos días después la Itzulia, vamos a hacer un repaso general de cómo ha empezado el pelotón vasco. El resumen más estricto hablaría de la ausencia de victorias en los pocos meses que llevamos, pero, la verdad, parece que la primera anda cerca y ha habido detalles para tener esperanza y confiar en que ésta será una buena temporada para el ciclismo de esta región. 
Allá por el 7 de febrero de este año, el diario Deia entrevistaba a Jorge Azanza, director técnico de la Fundación Euskadi, para que hiciera una primera valoración de la temporada después de pasar dos pruebas importantes para el renacido proyecto vasco, la Vuelta a Valencia y la Challenge de Mallorca. Las palabras de Azanza estaban llenas de eso que mencionábamos antes, esperanza: “Estoy contento con el rendimiento que hemos tenido como equipo teniendo en cuenta que somos un equipo muy joven y que nos hemos medido a equipos muy potentes.” De la misma manera, Jon Odriozola, responsable del proyecto Euskadi-Murias Taldea, el equipo ciclista que ha recuperado la competición de élite para el pelotón vasco, hacía hace poco unas declaraciones en la misma línea: "La valoración es positiva", declaraba en la web oficial del equipo después de la buena actuación de sus corredores en la Vuelta a Andalucía, aunque también mencionaba los resultados cosechados en Francia. 

Hay esperanza. Aunque, supongo, esperamos con ansias que cualquiera de los corredores que visten estos maillots, verde y/o naranja, entren por una línea de meta con los brazos en alto. En este blog, valoramos más cosas que las victorias, pero tenemos la sensación de que, este año, cualquier triunfo tendrá el valor añadido de impulsar aún más la ilusión que los aficionados tenemos en este aparente renacer del ciclismo vasco, en cuanto a los equipos se refiere.

Como decíamos, no ha habido victorias hasta ahora, pero han estado cerca. Julen Irizar se quedó a 200 metros en la primera etapa del Tour de Haut-Var, justo los que le quedaban para llegar a meta. Le atrapó el pelotón y ganó Christopher Laporte. Para compensar, le vamos a otorgar el titular y la fotografía de esta entrada. Más cerca aún que Irizar, a milímetros, se quedó hace unos días Gorka Izagirre. Fue la pequeñísima distancia que le dio la victoria a Arnaud Demare en la primera etapa de la París-Niza. El mayor de los Izagirre hizo ayer una buena contrarreloj en Francia, quedando 6º, con el mismo tiempo, excepto por algunas décimas, que su hermano, Ion Izagirre, quien acabó un puesto por encima de él. Ambos están bien colocados entre los diez primeros de la general de una prueba tan importante como la París-Niza, a la que le quedan, a partir de hoy, los días decisivos. A Gorka Izagirre se le ve cómodo en su nuevo equipo, el Bahrain, y ya se dejó ver en el Tour Down Under y el Tour de Oman (fue 7º y 3º en ambas generales finales). 

Entre los corredores vascos que compiten para equipos UCI ProTour, en lo que va de temporada, también se han dejado ver corredores como Jonathan Castroviejo, 2º en la contrarreloj del Tour de Abu Dhabi o, sobre todo, un Mikel Landa al que algunos ponen como favorito en una Tirreno-Adriático de lo más interesante con el elenco de participantes que presenta. Landa empezó la temporada en Andalucía y lo hizo bien. Solo Tim Wellens pudo con él en Alcalá de los Gazules y perdió cuatro puestos en la general el último día, en la contrarreloj final, para acabar finalmente 6º. Buenas sensaciones. También Pello Bilbao tuvo protagonismo en Valencia. Acabó 7º en la general y aprovechó para lanzar mensajes ambiciosos cuando le entrevistaban.

En la Vuelta a Andalucía, tuvo protagonismo el Euskadi-Murias Taldea de Jon Odriozola. Apareció Jon Aberasturi por algún esprint e hizo 6º en una de las etapas que acabaron con final veloz. Eduard Prades y Gari Bravo hicieron entre los treinta primeros en la general. De todas formas, el gran protagonista en Andalucía fue Mikel Bizkarra, quien se codeó con los mejores en la montaña, llegando en Allanadas a un suspiro de Chris Froome y acabando 12º en la general final. Su equipo, el Murias Taldea, también ha tenido buenas posiciones en Francia. Cyril Barthe hizo un top ten en una etapa del Tour de Haut-Var, y ha hecho entre los treinta primeros (y entre los seis mejores en la clasificación de jóvenes) en las tres pruebas por etapas que ha disputado al otro lado de la muga, la ya mencionada Haut-Var, el Tour de la Provence y la Estrella de Besseges. En Francia, como ya hemos mencionado, se dejó ver, y bien, Julen Irizar, tanto en Haut-Var como en el Tour de La Provence. Precisamente en Haut-Var, el joven aragonés del Murias Taldea, Fernando Barceló, se subió al pódium final como vencedor de la general de la montaña. En la challenge de Mallorca que abría la temporada, Enrique Sanz estuvo muy activo e hizo una meritoria cuarta posición en el Trofeo Palma.

También han tenido un comienzo de temporada vistosa los vascos del Caja Rural. Jonathan Lastra y Julen Amezqueta se dejaron ver en la Volta al Algarve. Mención especial para un Amezqueta que se lució en el Alto do Malhao y estuvo con los mejores, y los mejores eran buenos, gente que estará en los periódicos durante la temporada. En el Algarve, el benjamín del pelotón vasco, que repite en Portugal aunque haya cambiado de equipo, Xuban Errazkin, acabó 5º en la clasificación de los jóvenes. Otro corredor vasco de la marea verde se mostó en el Tour de Omán, Álex Aranburu, haciendo 21º en la general y terminando 6º en la clasificación de jóvenes. También en la Volta a Valencia hizo Aranburu entre los treinta primeros. 

Por su parte, la Fundación Euskadi ha dejado destellos. Hizo una buena Vuelta a Andalucía uno que se estrena, Ibai Azurmendi, rozando los treinta primeros de la general final. Al equipo, como comentaba Azanza en la entrevista ya mencionada, se le exige que sea belicoso y lo intente. Y lo hacen, así que no hay más que exigirles. Un dato para ilustrarlo: Ion Ander Insausti, una de las mejores bazas del equipo, se pasó 188 kilómetros escapado en Valencia.

No hay victorias, solo pequeños detalles. Para algunos, será poco. Incluso puede parecer exagerado que nos conformemos con esto. Pero lo que está claro, en mi opinión, es que es mejor dar pasos pequeños que no poder dar ninguno y permanecer quieto. Aunque los pasos sean cortos, se están dando. Y, poco a poco, a algún lugar llegaremos, digo yo. Además, no son pasos, son pedaladas, así que mejor aún.