lunes, 29 de marzo de 2010

Joxemari Mendizabal


Yo no puedo evitar que me haya resultado impactante. Y no he podido evitar que me haya recordado a aquel partido de Copa Korac entre el Real Madrid y el Clear Cantú, cuando Ignacio Pinedo sufrió un infarto agudo que le tuvo cinco meses en coma hasta que falleció en la clínica.
Ya intenté explicar aquí lo que eran los herri kirolak y las apuestas que iban de por medio. Se puede entender mejor viviéndolo, o leyendo algo de literatura, o viendo la película Vacas de Julio Medem. Olasagasti y Mendizabal, dos aizkolari (cortadores de troncos) se retaron en un apasionante duelo con dinero de por medio. Todo transcurrió con normalidad, aunque, de hecho, Mendizabal tuvo que retirarse en el tercer tronco y le visitó el médico en vestuarios. Ya cuando entrevistaban a Mendizabal al final del duelo, se le notaba un poco mareado, muy cansado. Sin embargo, no fue más. Pero en el viaje de vuelta, se sintió indispuesto y falleció de un infarto.
Mendizabal tenía 63 años. Se jubiló como transportista y volvió a competir porque tanto él como Olasagasti como muchos de los veteranos deportistas que siguen manteniendo con vida estos deportes están hechos de una pasta distinta. Su funeral ha sido una demostración del cariño y la admiración que tantas personas sentían por él. Solo queda lamentar su muerte y desear que la próxima vez que hable sobre herri kirolak en este blog sea por una noticia mucho más agradable.

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