viernes, 17 de junio de 2011

Martín Posse




Me levanto pronto por la mañana porque me apresto, bonito verbo, a salir a correr en una mañana de sábado tímidamente soleada. Antes, enredo un poco por el mundo virtual y haciéndome el remolón, leo noticias que, a otras horas del día, pasaría por alto.

Por ejemplo, el baile de nombres en una de las canteras de futbolistas más eficientes de los últimos años. La del Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona donde hace unos días renovó Mauricio Pochettino como primer entrenador y haciendo referencia a Alex Ferguson y su dilatada carrera en un mismo club.

Leo que el Espanyol, que al parecer ha comenzado una reconversión en el organigrama de su proyecto de cantera, acaba de fichar a Luis Fradua como máximo responsable de la misma. En realidad, no acaba, debe de haberlo hecho hace ya un tiempo, y la noticia reciente como el pan de horno, es que Fradua comunicó hace unos días al primer responsable del exitoso equipo juvenil de la entidad perica que no cuenta con él para la temporada que viene.

Y ese entrenador es (o era, o dejará de ser) el escurridizo y chaparrete ex-delantero argentino Martín Posse, que cumplió con cinco temporadas en el Espanyol (habitual hombre de refresco), desde que llegara Bielsa hasta que lo descartara Clemente, para luego jugar cedido en Tenerife, volver al Espanyol, ganar una Copa del Rey y retirarse para disfrutar de un año sabático para volver al fútbol en el Castelldelfels (igual lo escrito mal) con 32 años.

Desde su retirada definitiva, parece que andaba trabajando para la cantera del club. Ahora, con la llegada del que fuera máximo responsable de la cantera del Athletic allá por los años de Javier Uría, le ha llegado la hora de buscar nuevos objetivos a un Martín Posse que, según decía en una última entrevista, soñaba con ser entrenador del Espanyol en primera división (Javi Martínez sueña con ver la final de los 100 metros en las próximas olimpiadas de Londres).

Fradua, profesor de la Universidad de Granada, reputado investigador en el campo de la enseñanza deportiva, llegó a Lezama como un visionario tecnócrata (tecnólogo o como sea) que aspiraba a revolucionar los métodos de trabajo del club bilbaíno. La inestabilidad de la institución tras el triste fallecimiento de Javier Uría acabó con su aventura. Regresó a su labor docente e investigadora y, ahora, vuelve al trabajo práctico en un club de reputado trabajo con la cantera.

Antes, según cuentan, tuvo ofertas del Málaga, que también tanteo a Sergio Kresic, y que, al final, se decantó por el catalán Manuel Casanovas, a quien precisamente substituye Fradua en Barcelona, para liderar un proyecto de cantera que resulta, si se me permite, sorprendente, teniendo en cuenta las características institucionales del equipo malagueño.

¿Conclusiones?

Que son casi las nueve y cuarto y tengo que empezar a vestirme. Ya he conseguido despertarme con tanta lectura virtual y una entrada más para la colección. Ahora, a esperar otro puñado de años. Cuando pasen, igual vuelvo para hacer recuento de los éxitos de Fradua en Barcelona, los de Casanovas en Málaga y los de Martín Posse allá donde vaya.

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