lunes, 23 de junio de 2014

Julen Retegi



O Retegi Bi, donde Bi viene después del Bat. Bat es uno y Bi es dos, y escribes fino o normal, pero bastante se ha escrito ya sobre si a Julen Retegi le correspondía otro número o no le correspondía ninguno. Él se cansó del debate y optó por empezar una nueva tradición. Grave sería ya si no pudiéramos llamarnos como nos queramos llamar... o soñar que algún día seremos aforados.
Es Julen Retegi, nacido hace 28 años en Erasun. Es pelotari. Debutó en 2005 como profesional y el año pasado renovó con la empresa Aspe, aunque apenas le quedan unos meses de contrato. Puede que cambie, claro, y es que, al fin y al cabo, Retegi va a estar el próximo día 29 de Junio de 2014 en el Atano III, disputándole la final del manomanista a Juan Martínez de Irujo, y serán muchos los focos que apunten hacia su cabeza, tenga, al final, txapela o no la tenga. 
Retegi ganó el Manomanista de segunda allá por 2008. Seis años después, alcanza el cénit de la pelota profesional. Hace solo unos meses, fue padre, ahora, puede ser campeón como antes lo fue el suyo y por eso lo de los números detrás del apellido. 
Y es que Retegi más que un apellido es como una mención de honor. Su padre ganó el mismo título que él ha llegado a disfrutar, el Manomanista de segunda, allá por 1975. Tenía 21 años. No fue el único. El último lo ganó en 1997, tenía 43 años y le ganaba la final del cuatro y medio a Augusto Ibáñez, Titín III, otro ilustre veterano que precisamente ha decidido retirarse esta temporada en los próximos San Mateos. Una final, por cierto, que aún se ven en vídeo, de vez en cuando, los buenos aficionados. 
Entre tanto, más de 20 años de profesión dedicada al botepronto y la doble pared. Y en todos esos años, el padre, ahora abuelo, ganó once títulos del manomanista, nueve consecutivos hasta que Joxean Tolosa consiguió derrotarlo en Anoeta en 1989. Sus duelos con Ladis Galarza en el manomanista ya forman parte de la historia de este deporte. Aún así, el padre de Julen Retegi, Julián Retegi, no solo ganó en el mano a mano, también lo hizo en el parejas, con especial mención a la pareja que hacía con Inaxio Errandonea, con el que ganó tres títulos, él siendo delantero y el de Vera de Bidasoa, zaguero. Los otros dos los ganó con Fernando Arretxe y con Óscar Lasa. Por último, Retegi ganó otros tres campeonatos del Cuatro y medio además del que supuso su último título, el que le ganó en el Ogueta a Titín III. Antes de ése, ganó el campeonato en 1989, 1990 y 1991, los dos primeros ante su archirival, Ladis Galarza, y el tercero ante un emergente Patxi Eugi. 
Éste último, fue tres veces campeón del Manomanista a finales del siglo XX, y ahora es el botillero de Juan Martínez de Irujo, rival de Julen Retegi en la próxima final. El botillero de este último, por supuesto, es su padre.
Para Retegi Bi es la primera. La primera final del manomanista de primera, quiero decir. Para Irujo, por supuesto, no. Si los duelos entre Ladis Galarza y Julián Retegi caracterizan los años ochenta, los de Irujo y Aimar Olaizola son la versión más contemporánea de la rivalidad deportiva en esta disciplina. Olaizola II ya cuenta con cuatro manomanistas, incluyendo los dos últimos, pero, en esta ocasión, fue el propio Julen Retegi el que dejó a todos boquiabiertos cortándole el paso a semifinales al actual campeón. Por su parte, Irujo no le va a la zaga porque él también tiene cuatro, pero ha perdido los dos últimos ante Olaizola y ahora busca resarcirse y superarlo en títulos al conseguir su quinto. 
El mundo de la pelota es mucho más pequeño que los veinticuatro metros del pasa. Aquí todo el mundo se conoce. Para relajarse, Julen Retegi juega a la play station con su compañero de profesión Iker Arretxe. Julen es hijo de Julián, palabras mayores en este deporte, como ya hemos visto, pero Iker lo es de Fernando Arretxe, otro pelotari de renombre (dos veces campeón del manomanista, una del cuatro y medio y tres del pareja) que coincidió en época deportiva con el padre de su compañero de partidas. A principios de los noventa, ambos ganaron juntos en el parejas. Iker Arretxe abrió el manomanista de este año perdiendo con Joseba Ezkurdia. Su botillero, como no, fue su padre, Fernando. Igual que Julián es el de Julen. Pero habrá otro botillero en el Atano III este próximo domingo y será Patxi Eugi, como ya hemos dicho. Un Eugi que ganó su primer manomanista en 1996, precisamente al ganar a Fernando Arretxe, el padre de Iker Arretxe. Eso sí, la primera final que jugó, cuando apenas tenía 20 años, fue en el Ogueta, disputándose el cuatro y medio, y perdió. ¿Contra quién? Contra Julián Retegui. Contra el mismo que ganaría su último parejas en 1997, acompañado por Óscar Lasa, como ya hemos explicado, y venciendo en la final a José María Zezeaga y a... Patxi Eugi. Lo dicho, la pelota es un deporte tan estrecho, tan pequeñito, que, en los últimos diez años, solo cinco personas han disfrutado de jugar la final: Juan Martínez de Irujo, Aimar Olaizola, Abel Barriola, Yves Xala y Oinatz Bengoetxea. Precisamente Oinatz se llama el hijo de Julen Retegi. Su padre será el sexto en disfrutar de una final en los últimos once años. 
Eso sí, Oinatz es aún muy joven para repetir aquellas imágenes de 1997, cuando, mientras su abuelo y Titín III jugaban una de las finales más memorables de euskal pilota, se podía ver a su padre, apenas con 12 años, dar botes como un loco con cada tanto del Retegi que afianzó la dinastía que, en su día, comenzó Juan Ignacio Retegui, el primer navarro en adjudicarse el manomanista. 
Para todo lo demás, habrá que esperar unos cuantos días. Este próximo domingo salimos de dudas. Ya veremos si los corredores de apuestas sudan tanto como sudaban hace 17 años en el Ogueta.

Foto: pertenece al archivo del Diario de Navarra, pero la he encontrado en el buscador de google.

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